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Fútbol sala y fútbol once, tan cerca y a la vez tan lejos

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Llevo desde el pasado sábado 13 pensando si escribir este Cajón de Sastre y finalmente he decidido hacerlo porque creo que es importante. ¿Por qué pensarlo? Porque se trata de otro deporte: fútbol sala. Tan seguido como desconocido. Seguido en su mayoría cuando juega la selección o cuando ésta gana algún título. Como es el caso. Es la actual campeona de Europa por séptima vez. Que se dice pronto. Algo muy difícil que junto con los dos mundiales conseguidos nos colocan como la mejor selección del mundo junto con la todopoderosa Brasil. ¿Os imagináis esto en fútbol? Una locura. Os pensaréis que pinta un artículo sobre este deporte en una revista dedicada al fútbol y exclusivamente a la Segunda B. Pero aunque a primera vista no lo parezca, ambos tienen muchas cosas en común.

Por todos es conocido que las grandes estrellas del fútbol empezaron dando patadas a un balón en partidos de fútbol sala, incluso a nivel de competición. Muchos empezaron en equipos hasta que un equipo de fútbol 11 se fijaron en ellos. Un pasado que a día de hoy se nota claramente cuando se les ve jugar. Los más destacados son los casos de Messi y Neymar. Unas habilidades en el menor espacio posible que se consiguen a base de partidos en canchas de fútbol sala, y ellos mismos en diversas entrevistas lo han reconocido. Igual que estas estrellas, muchas son también las que han forjado su experiencia, su picardía jugando en Segunda B, en campos de césped artificial, en campos pequños, con aficiones pegadas a la nuca, con un juego mucho más directo.

Otra de las similitudes es la cercanía de los jugadores y la estrecha relación con la afición y los medios de comunicación. Empezando por el aficionado. Es mucho más fácil acercarse a un jugador de Segunda B y así conocer la otra cara a veces tan desconocida en este mundo, conocer más a la persona que al jugador. Además, las aficiones son más sanas, donde sí, hay competitividad y rivalidad, pero todo hasta cierto punto y con el máximo respeto posible.

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En cuanto a los medios de comunicación, en ambos casos son todo facilidades a la prensa. Conocedores de la publicidad que estos les dan. ¿Sabéis lo complicado que es entrevistar al actual mejor jugador del mundo del fútbol? Requisitos absurdos, un sin fin de controles, además de un control en las preguntas, tiempo limitado, sólo buenas preguntas que hablen bien de él. Bien, ahora imaginen lo mismo pero con el mejor jugador del mundo de fútbol sala (con más títulos internacionales que el de fútbol 11). Es otro mundo. Basta con una simple llamada y total libertad de trabajo. Así. Así es como se conoce mejor a los ídolos y a las estrellas del deporte. Así es la manera de hacerlos más cercanos. De hacer un deporte más saludable.

Ambos son una categoría y un deporte, por suerte, poco contaminado por el actual periodismo deportivo. Pero queridas sólo cuando llegan éxitos o en sus pabellones o estadios ocurre de todo menos algo bueno.

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Ambos son los hermanos pequeños del todopoderoso fútbol once de élite y ambos deberían de ser el verdadero ejemplo a seguir de los más pequeños. Porque en esos estadios pequeños y en esos pabellones es donde se respira humildad y fútbol en estado puro. Donde se respira respeto entre aficiones. Donde se respira periodismo deportivo puro y limpio.

Por todo esto y por los grandes éxitos conseguidos, desde Pasión de Bronce queremos felicitar a la selección española de fútbol sala por su séptimo título europeo, en ocho finales, y por sus valores. Unos valores que defendemos desde Pasión de Bronce.

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Borja Ortega

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